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Shinigami

Ciccone: Amenazan a mujer que hizo la denuncia "callate puta, que te vamos a matar"

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En la madrugada del 28 de enero, Muñoz recibió amenazas en su vivienda ubicada en Luján de Cuyo, en el “Gran Mendoza”. “Entraron a mi casa mientras dormía con mi hija y me dijeron ‘callate puta, que te vamos a matar’”, relató la mujer, quien hizo la denuncia al 911. La policía nunca llegó.

 

Ese hecho, y los posteriores dichos de Muñoz sobre su ex pareja, motivaron una reacción política en Mendoza. El diputado provincial Roberto Infante presentó un pedido de informes para que el Ministerio de Seguridad explicara si existieron llamadas al 911 entre las 2.20 y 2.45 de ese día, y además solicitó custodia policial para Muñoz, quien ya le había comentado sobre las amenazas, robos y hasta el envenenamiento de un perro que había llevado a su casa.

 

CustodiapoliciaLauraMunozMendoza_CLAIMA2-1.jpg

 

“Nos generó dudas el mal funcionamiento del 911 a partir del contexto de la denuncia que ella había realizado”, señaló el radical Infante. El propio ministro de Seguridad de Mendoza, Carlos Aranda, confirmó a Clarín que efectivos de la Policía custodian a la vivienda donde vive la mujer y sus tres hijos. “Vamos a colaborar hasta que se aclare el panorama”, indicó el funcionario.

 

Ahora, Muñoz se siente más tranquila :“Vinieron dos comisarios y me dijeron que iban a investigar lo del 911 y pusieron un patrullero que viene a mi casa a la noche. Además, durante el día, los policías están cerca”, comentó.

 

Muñoz vive en Mendoza desde enero de 2007, cuando recién casada se mudó junto a Vandenbroele, de quien se separó en marzo de 2010. La mujer tomó protagonismo por una fuerte denuncia que vincula a su ex marido nada menos que con el vicepresidente, Amado Boudou. Vandenbroele es amigo del vice, declaró ante la AFIP ser monotributista pero se quedó con el control de Ciccone Calcográfica, la planta impresora más importante del país. La Casa de Moneda, manejada por Katya Daura, alineada con Boudou, quiere que Ciccone imprima billetes de cien pesos. Es un negocio de alrededor de 50 millones de dólares.

 

“Hace mucho que vengo diciendo que ellos tienen vinculaciones, y no me creían. Cuando salieron las primeras notas y empecé a hablar libremente, arrancó una persecución feroz.

 

Los problemas más graves comenzaron a principio de diciembre”, relató.

 

Su mayor preocupación es la seguridad de sus tres hijos. “Nuestra vida cambió, la situación es extraña para ellos. No los dejo más solos, están conmigo todo el tiempo. Y en el club y en el colegio están alertados. Por razones lógicas, la vida tan libre que tenían antes ya no la tienen más”, indicó Muñoz, quien aseguró que no piensa regresar a vivir a Buenos Aires.

 

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    • By Shinigami
      El coche simplemente se llama “Coffee Car”, y el ingeniero Martin Bacon es el rostro visible del proyecto. Tomaron un British Leyland Rover SD1, realizaron varias modificaciones (que en líneas generales se limitaron a restar peso del coche) e instalaron un gasificador. La gasificación convierte material orgánico (el café propiamente dicho) en gas de síntesis, que se obtiene después de que el material original es sometido a un proceso de alta temperatura en el cual no hay combustión, con cantidades controladas de oxígeno o vapor, según el caso. El gas de síntesis puede ser aplicado en celdas de combustible, o como sucedió en el Coffee Car, utilizado para alimentar a un motor de combustión interna.
       
       
       
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      NEOTEO
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      Lo que logra con algo de esfuerzo no?
       
      jajajajaj saludos
    • By NEO
      "¡Ey baboso!, yo elijo a quien me cojo". Con ese –y otros gritos- cientos de mujeres se manifestaron esta tarde en el Obelisco. ¿El objetivo? Decir basta al acoso que sufren las mujeres todos los días.
       

       
      "Cuando te tocan el culo en el subte o te "apoyan" en el colectivo o cuando te gritan puta por la calle sólo por el modo de vestirte, todo eso es violencia", clamaban –megáfono en mano- las organizadoras de esta marcha que llegó desde Canadá.
      Es que "La marcha de las putas" está inspirada en una manifestación que tuvo lugar en Toronto en repudio a los polémicos dichos de un policía sobre las violaciones que sufren las mujeres.
      Todo comenzó el 24 de enero pasado cuando un policía llamado Michael Sanguinetti dio una charla en la Facultad de Derecho de Osgoode Hall en Toronto sobre cómo evitar la violencia sexual. "Las mujeres deberían dejar de vestirse como putas para evitar violaciones", disparó y se armó un escándalo.

       
      Las canadienses Sonya Barnett y Heather Jarvis no podían creer lo que acababan de escuchar y decidieron que tenían que hacer algo. No podían permitir que ejemplos como este siguieran dando vueltas. Entonces, se organizaron y el 3 de abril pasado realizaron la primera "Slutwalk " o "Marcha de las putas". Las siguieron miles.
       
      Con jeans ajustadísimos, minifaldas, tacos para el vértigo y escotes que dejaban sin aliento, miles de mujeres las copiaron. La marcha se replicó en ciudades como Melbourne, Brisbane, Saskatoon, Montreal, Los Ángeles, Seattle, Filadelfia, Londres y Nueva Delhi, entre muchas otras.
      “La violencia no tiene fronteras sucede en Canadá que es un país casi perfecto hasta Nueva Dehli donde no se puede hablar de la mujer y su sexualidad”, dijo Victoria Sandrini, una de las organizadoras.
      "Alerta, alerta, alerta que camina, la marcha de las putas por América latina", cantaban esta tarde-noche las argentinas –y extranjeras que se sumaron- desde Buenos Aires.
      Con carteles que decían "No quiero tu piropo, quiero tu respeto", "No es no" o "Puta yo y tu madre", estas mujeres –y también muchos hombres- dijeron basta al acoso.
      "Es algo de lo que no se habla pero que sufrimos todos los días", repetía Victoria.
      Dulcinea es mexicana y no dudó en sumarse, con muy poquita ropa, a la marcha. Ella rechaza el “modo patriarcal de ser mujeres que imponen los hombres y qué hacer con nuestros cuerpos”. “Caminé tres cuadras y me gritaron puta y les dije que sí, soy puta y a mucha honra. A veces cobro y a veces lo hago por placer. Todavía los hombres creen que tienen el derecho de acercarse a nuestros cuerpos solo porque somos mujeres, divinas”, contó.
      Ana Laura está cansada del “acosos sexual verbal que se esconde detrás de la palabra piropo. No es lo mismo que te griten en el subte se te cayó un pétalo que que tetas mamita. Es algo muy desestabilizador, es violento. Nada justifica que nos digan o hagan barbaridades”.
      "No importa la vestimenta, el lugar, ni la compañía; nada justifica la imposición de relaciones sexuales o el acoso sexual", recalcan estas mujeres.
      Ludmila dejó sin aliento a más de uno con su belleza, sus botas altas y su minifalda. Pero allí, en el Obelisco nadie le dijo nada. “Está lleno de hombres acá también y la idea es el respeto a la mujer, poder caminar por la calle como una quiere y no tener que estar cuidándose de un abuso verbal o corporal”, el dijo a Clarín.com.
      En Buenos Aires, la marcha llevó también la firma de Flavia Baca Hubeid, una de las organizadoras: "Lo que va a quedar en claro con esta marcha es que las mujeres estamos cansadas de callarnos y ya no tenemos miedo de salir a la calle y reclamar por un derecho tan básico como es el respeto".
      Organizadas a través de Facebook las chicas llegaron puntuales, a las 6 pm, como estaba previsto y al costado del Obelisco desafiaron al frío y al machismo y al estigma. Para que quede claro que, no importa cuán corta sea una minifalda, cuando una mujer dice no, es no.
       
      Info: clarin
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