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Una reciente alternativa para minimizar los problemas a la hora de descargar manga y leerlo es Manga Z. Los métodos de búsqueda se dividen entre “Top 500” y “Todos”, pero decidí tratar de complicarle un poco la vida. Comencé fácil con Naruto, que apareció en los resultados casi de inmediato. ¿Un poco de comedia? Love Hina también estaba allí. Evidentemente el shōnen respondía, por lo que busqué Berserk, un manga ciertamente complicado de seguir, y allí estaba.

 

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Con elevar la vista un segundo, visualicé un viejo tomo de Pet Shop of Horrors, y al buscar esa serie en Manga Z encontré la continuación, pero no la historia original. Para cerrar, busqué Elfen Lied (varias fuentes), y pensé que iba a atrapar a Manga Z en falta al buscar solamente “Peace Maker”, pero me respondió con tres series: La de Minagawa por un lado, y las dos de Nanae Chrono por el otro. Manga Z se defiende, tengo que conceder eso.

 

La principal “limitación” (si se la quiere llamar así) de la aplicación Manga Z es que sólo está disponible bajo la Tienda de Windows, lo que la hace exclusiva para Windows 8 y Windows RT. Aunque siempre existe la posibilidad de que un programa pueda estar presente en otras plataformas, tal vez no sea el caso con Manga Z. Al momento de descargar manga, la versión gratuita de Manga Z permite la descarga individual de cada volumen y su posterior visualización local “desde el interior” de la aplicación. Para leer el manga descargado por fuera de Manga Z, deberás realizar la búsqueda manual de los archivos y renombrar las imágenes con extensión JPG. La descarga de un manga completo sólo está disponible en la edición “full”, que tiene un precio de 12 dólares. Dejando eso de lado, Manga Z funciona muy bien.

 

 

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    • By Shinigami
      El coche simplemente se llama “Coffee Car”, y el ingeniero Martin Bacon es el rostro visible del proyecto. Tomaron un British Leyland Rover SD1, realizaron varias modificaciones (que en líneas generales se limitaron a restar peso del coche) e instalaron un gasificador. La gasificación convierte material orgánico (el café propiamente dicho) en gas de síntesis, que se obtiene después de que el material original es sometido a un proceso de alta temperatura en el cual no hay combustión, con cantidades controladas de oxígeno o vapor, según el caso. El gas de síntesis puede ser aplicado en celdas de combustible, o como sucedió en el Coffee Car, utilizado para alimentar a un motor de combustión interna.
       
       
       
      En las pruebas iniciales, el “Coffee Car” había roto la barrera de los cien kilómetros por hora, lo que ya lo colocaba por encima del récord previo de 75 kilómetros por hora. Aunque Bacon y su equipo tenían como objetivo alcanzar las ochenta millas por hora (128 km/h), en la demostración final llevada a cabo hace poco menos de dos semanas, alcanzaron un promedio de 107 kilómetros por hora certificando así el récord. Si bien Bacon no cree que la gasificación sea “el futuro” de los vehículos (después de todo, no hay "emisión cero"), claramente demuestra que puede usarse, siempre y cuando exista la inversión adecuada. También recordó un hecho muy importante: Durante la Segunda Guerra, había más de cien mil vehículos propulsados por gasificación en Inglaterra solamente, ya que el uso de combustible convencional había sido reasignado al esfuerzo militar. Si ya lo hemos usado antes y es una tecnología probada, no estaría nada mal encontrar un uso más contemporáneo para esto.
       
      NEOTEO
    • By airzedang
      Lo que logra con algo de esfuerzo no?
       
      jajajajaj saludos
    • By NEO
      "¡Ey baboso!, yo elijo a quien me cojo". Con ese –y otros gritos- cientos de mujeres se manifestaron esta tarde en el Obelisco. ¿El objetivo? Decir basta al acoso que sufren las mujeres todos los días.
       

       
      "Cuando te tocan el culo en el subte o te "apoyan" en el colectivo o cuando te gritan puta por la calle sólo por el modo de vestirte, todo eso es violencia", clamaban –megáfono en mano- las organizadoras de esta marcha que llegó desde Canadá.
      Es que "La marcha de las putas" está inspirada en una manifestación que tuvo lugar en Toronto en repudio a los polémicos dichos de un policía sobre las violaciones que sufren las mujeres.
      Todo comenzó el 24 de enero pasado cuando un policía llamado Michael Sanguinetti dio una charla en la Facultad de Derecho de Osgoode Hall en Toronto sobre cómo evitar la violencia sexual. "Las mujeres deberían dejar de vestirse como putas para evitar violaciones", disparó y se armó un escándalo.

       
      Las canadienses Sonya Barnett y Heather Jarvis no podían creer lo que acababan de escuchar y decidieron que tenían que hacer algo. No podían permitir que ejemplos como este siguieran dando vueltas. Entonces, se organizaron y el 3 de abril pasado realizaron la primera "Slutwalk " o "Marcha de las putas". Las siguieron miles.
       
      Con jeans ajustadísimos, minifaldas, tacos para el vértigo y escotes que dejaban sin aliento, miles de mujeres las copiaron. La marcha se replicó en ciudades como Melbourne, Brisbane, Saskatoon, Montreal, Los Ángeles, Seattle, Filadelfia, Londres y Nueva Delhi, entre muchas otras.
      “La violencia no tiene fronteras sucede en Canadá que es un país casi perfecto hasta Nueva Dehli donde no se puede hablar de la mujer y su sexualidad”, dijo Victoria Sandrini, una de las organizadoras.
      "Alerta, alerta, alerta que camina, la marcha de las putas por América latina", cantaban esta tarde-noche las argentinas –y extranjeras que se sumaron- desde Buenos Aires.
      Con carteles que decían "No quiero tu piropo, quiero tu respeto", "No es no" o "Puta yo y tu madre", estas mujeres –y también muchos hombres- dijeron basta al acoso.
      "Es algo de lo que no se habla pero que sufrimos todos los días", repetía Victoria.
      Dulcinea es mexicana y no dudó en sumarse, con muy poquita ropa, a la marcha. Ella rechaza el “modo patriarcal de ser mujeres que imponen los hombres y qué hacer con nuestros cuerpos”. “Caminé tres cuadras y me gritaron puta y les dije que sí, soy puta y a mucha honra. A veces cobro y a veces lo hago por placer. Todavía los hombres creen que tienen el derecho de acercarse a nuestros cuerpos solo porque somos mujeres, divinas”, contó.
      Ana Laura está cansada del “acosos sexual verbal que se esconde detrás de la palabra piropo. No es lo mismo que te griten en el subte se te cayó un pétalo que que tetas mamita. Es algo muy desestabilizador, es violento. Nada justifica que nos digan o hagan barbaridades”.
      "No importa la vestimenta, el lugar, ni la compañía; nada justifica la imposición de relaciones sexuales o el acoso sexual", recalcan estas mujeres.
      Ludmila dejó sin aliento a más de uno con su belleza, sus botas altas y su minifalda. Pero allí, en el Obelisco nadie le dijo nada. “Está lleno de hombres acá también y la idea es el respeto a la mujer, poder caminar por la calle como una quiere y no tener que estar cuidándose de un abuso verbal o corporal”, el dijo a Clarín.com.
      En Buenos Aires, la marcha llevó también la firma de Flavia Baca Hubeid, una de las organizadoras: "Lo que va a quedar en claro con esta marcha es que las mujeres estamos cansadas de callarnos y ya no tenemos miedo de salir a la calle y reclamar por un derecho tan básico como es el respeto".
      Organizadas a través de Facebook las chicas llegaron puntuales, a las 6 pm, como estaba previsto y al costado del Obelisco desafiaron al frío y al machismo y al estigma. Para que quede claro que, no importa cuán corta sea una minifalda, cuando una mujer dice no, es no.
       
      Info: clarin
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